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16 enero
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Cómo afrontar con éxito los exámenes

En época de exámenes ponemos a prueba nuestra habilidad a la hora de afrontar con más o menos éxito situaciones en las que hay que dar lo mejor de uno mismo. Para salir airosos de la etapa universitaria, hay que creer firmemente en uno mismo al enfrentarse a los -a veces temidos- exámenes. Muchos de vosotros comenzasteis ayer las pruebas de evaluación, otros, los que habéis comenzado este año a cursar un Grado en la UAX, os enfrentaréis el próximo lunes, 22 de enero, al primer examen.

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Es lógico que durante estos días se apoderen de vosotros sentimientos contrapuestos, en los que el ánimo y el desánimo van siendo protagonistas según el momento del día y la proximidad del siguiente examen. Ante todo, hay que hacer frente a los exámenes con mucha confianza, teniendo siempre claro que si estamos bien preparados, saldremos airosos de esta situación. También hay que tener muy presente dejar los nervios en casa, si no, nos limitarán en nuestro rendimiento de cara al examen.

Este post queremos que os sirva de ayuda y de ánimo a todos los que estáis ya en periodo de exámenes y, especialmente, a los que cursáis vuestro primer año en la Universidad y os enfrentáis por primera vez a “la gran prueba de fuego” en la que se va a valorar vuestro rendimiento académico durante el primer cuatrimestre del curso.

¿Cómo he de preparar los exámenes?

De todos es sabido que lo recomendable para “dar nuestro mejor yo” en todas las pruebas, es llegar lo mejor preparado posible a cada examen. Y para eso, el estudio diario, con tiempo y planificación, es sin duda nuestro mejor aliado.

Como todo en la vida, alcanzar cualquier meta lleva su tiempo. No tengamos prisa en asimilar todos los conocimientos en tiempo récord, lo que conseguiremos así es no retenerlos durante bastante tiempo. Y aquí es cuando puede surgir un gran problema: llegar al examen y vivir en primera persona el fatídico momento en el que, de repente, esos conocimientos que coexistían en nuestra memoria, como por arte de magia, desaparezcan.

Para evitar situaciones como ésta, la constancia en el estudio será nuestra mejor baza. Querer es poder y, sin duda, existen técnicas para preparar cualquier examen al que tengamos que hacer frente, como ser constante en el estudio, recurriendo a los archiconocidos esquemas y al repaso constante, y planificando siempre nuestras horas de asimilación de conocimientos y de ocio para desconectar.

A la hora de desarrollar los temas, es vital confiar en que tenemos plena capacidad para exponerlos sin tener siempre que reproducir literalmente los apuntes de clase. El éxito en el estudio, el que hará posible que los conocimientos perduren siempre en nuestra memoria, está en la retentiva de los esquemas que preparemos y de nuestra capacidad para desarrollarlos. Pero para eso, necesitamos tiempo, trabajo constante, y repaso, mucho repaso.

La memoria fotográfica también se cuela en la lista de los grandes aliados a la hora de sacar el máximo rendimiento a las horas de estudio. Es fundamental subrayar siempre las palabras clave que han de guiar nuestro discurso al explicar cualquier tema, resumir las ideas fundamentales y, como no, hacer un parón en el estudio cada dos-tres horas, para desconectar y poder practicar técnicas de relajación que nos ayuden a volver al estado inicial de máximo rendimiento para poder asimilar nuevos conocimientos.

Para rendir al máximo en las horas de estudio, también nos ayudarán otros grandes aliados, como descansar al menos siete horas al día, una buena alimentación, la práctica de ejercicio físico, y evitar que el estrés y la desconfianza se apoderen de nosotros. Y es que limitan nuestras posibilidades reales de éxito, así que lo mejor es dejarlos para otra ocasión.

Llegó la hora… Mañana es el examen, ¡fuera nervios!

El día previo a cada examen no pretendamos asimilar todos los conocimientos de golpe, el aprendizaje lleva su tiempo. Lo recomendable es dedicar ese día a estar relajado, descansar, y repasar lo que podamos, pero dejando el estrés aparte. Aquí, la confianza en uno mismo vuelve a ser vital. Confía en esas largas y productivas horas que le has dedicado al estudio. Aunque no te lo parezca, darán sus frutos en el examen.

La noche antes del examen, procura irte a descansar cuanto antes, cierra los libros y apuntes, y olvídate de ellos, ahora solo piensa en descansar relajadamente. Lo único que tienes que hacer antes de ir a dormir, es confirmar la hora del examen y el aula, y poner el despertador con tiempo suficiente para llegar a tiempo al examen, ya que es importante estar relajado antes de cada prueba.

Claves para los instantes previos al examen

Un buen desayuno te ayudará a rendir al máximo, tómate tu tiempo y no descuides esta comida tan importante del día. También arréglate con calma, una ducha reparadora te ayudará a relajar cuerpo y mente para llegar perfectamente al examen. Sal a tiempo de casa, llega pronto al examen.

Cuando estés en la facultad, en los instantes previos al examen procura estar tranquilo y no contagiarte del estrés que puedan tener otros compañeros. Aprovecha ese tiempo antes de la prueba para darte un paseo por el campus y practicar la respiración abdominal, una de las grandes técnicas para relajarse siempre que tenemos que hacer frente a una situación que “a priori” nos provoca nervios.

Ya en el examen…

Relax, concentración máxima y, como no, confianza en que puedes superar con creces la prueba. Cuando tu profesor te entregue la prueba, léela con calma y pregúntale las dudas que tengas, para que el enfoque del examen sea el correcto.

Como ya has visto en qué consiste el examen, a la hora de contestar a las preguntas, primero céntrate en las que tengas menos dificultad. Lo que no queremos es perder un tiempo innecesario intentando recordar qué es lo que tengo que responder en ciertas cuestiones. Así que, respondemos primero a las que tenemos claras; y después, a las otras.

Sé organizado. El impacto visual de un examen dice mucho de uno. La presentación es fundamental. Aparte de un correcto contenido del examen, hay que venderlo visualmente, para que su lectura sea agradable y no se convierta en una ardua tarea.

Ante cualquier duda en el desarrollo de una pregunta, aprovecha la hoja borrador que te entregue tu profesor para escribir las líneas en las que se va a basar tu discurso explicativo del tema en cuestión. Dedícale unos minutos a esa tarea para tener claros todos los conceptos antes de escribir en la hoja de la prueba.

Si durante el examen el pánico llama a tu puerta, concéntrate y vuelve a practicar la respiración abdominal, que es algo pasajero e igual que viene, se va. Tras la prueba, descansa antes de seguir preparando el próximo examen.

Estos son tan sólo unos consejos para salir airoso de cada examen. Lo importante es sacarle el máximo rendimiento a nuestras horas de estudio y estar tranquilos, confiando siempre en que somos capaces de superar ésta y el resto de las pruebas a las que hagamos frente.


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